"La fe de Marcelino transformó una roca en esta maravilla que vemos hoy, no tan sólo el edificio que es el Hermitage, sino lo que son los maristas y su espiritualidad en el mundo entero. Me siento dichoso y tocado por Dios frente a esta hermosa experiencia que acabo de vivir, pero sobre todo por sentirme parte de esta gran familia."(Andy)
"La visita de hoy a la Virgen de Furvier, fue algo maravilloso. Siempre me he sentido parte de la familia marista y disfruto cada momento de compartir, pero la realidad ahora es nuestro compromiso. Que la Buena Madre y San Marcelino me ayuden a llevar a cabo mi ilusión." (Albita)
"MI experiencia en el Hermitage me ha ayudado a revitalizar la espiritualidad que me ha cautivado y que he tratado de hacerla vida. "(Ody)
“Venir a visitar los sitios donde Marcelino inició su obra, me invita a un nuevo comienzo en mi vida marista. Me invita a aportar más esfuerzos para perpetuar su obra y a enfocarla a quienes va dirigida: los niños y jóvenes del mundo.”(Luis Henríquez).
“Me ha dado un espíritu especial, hay que seguir trabajando en nuestras comunidades con mucha pasión por lo que hacemos, con las circunstancias y retos que se nos presentan en nuestro diario vivir.”(Julia)
“Pudo tocar mi corazón para sentir su presencia y para que de hoy en adelante pueda cambiar mi vida, y comprometerme a ser una marista de corazón.”(Anita Marroquín)
“Después de conocer al Padre Marcelino por muchos años y poder encontrarme en su lugar de origen, siento que he logrado cumplir una gran ilusión que ahora es una realidad gracias a esta peregrinación.“ (Ana de Marroquín)
“Qué grande es el amor de San Marcelino, siervo de Dios para unir a la humanidad. Qué belleza la que encontramos en la Valla y El Rosey, lugares soñados y que invitan al cambio que la sociedad necesita. Gracias por todo.”(Marco)
“Gracias Jesús por hacer realidad este sueño tan grande de volver a este lugar. Yo sentía la presencia de Champagnat en cada rincón de la casa, en la brisa, en el río, entre los pinos. Todo el ambiente está lleno de él” (María Elena).
“Para mi el Hermitage fue un contacto más cercano con San Marcelino. Visitar El Rosey, Marlhes, La Valla y el Hermitage, fue recordar la vida de Champagnat. Siento mucha alegría que su misión continúa, luego de 200 años”(Sandra)
“Al llegar al Hermitage, fui palpando donde nació, donde fundó su primera comunidad, como fue haciendo con sus propias manos la “casa para su familia”. Con amor, perseverancia, con ilusión, con una misión clara para servir a los demás.”(Macu)
“El hermitage es el centro de fermentación de un grupo de hombres y mujeres de diferentes nacionalidades con el propósito común de educar y salvaguardar a los niños con el auxilio y guía de Cristo y María.”(Pepe)
“Esas rutas fueron hechas por Champagnat, para que nosotros sigamos con pie firme y dejemos huellas en los demás a través de su ejemplo. En el Hermitage Marcelino, Jesús y María siempre nos guíen, Amén.”(Estrella)

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